No se puede tener todo, y si consigo eliminar el sufrimiento pierdo simultáneamente una cantidad de otras cosas.
Mario Levrero.
P.D: concuerdo mesié, aunque estaría bueno reducirlo a su mínima exponencia.
Nada es más contrario a la honestidad que la costumbre de las citas y las antologías, pero nada indica que se deba ser siempre honesto. No todas las citas que siguen gustarán a todos. Pueden gustar por motivos diferentes. Las ofrecemos sin orden, sin explicación. Solamente pueden servir para sostener algunas afirmaciones. Pero en ellas, encuentra quien quiere lo que quiere.
17.2.07
Hace años que vivo esta ciudad como una pesadilla.
Mario Levrero.
P.D: vea señor, no sé Montevideo, pero Buenos Aires no se me antoja una pesadilla. Recuerdo momentos oníricos, casi todos de madrugada; madrugadas de resaca, madrugadas yendo a trabajar. Siempre horas tempranas. Recuerdo edificios estirados, personas borrosas, voces lentas y pastosas.
P.D2: le diría que se asemeja más a un sueño, ¿vio?
Mario Levrero.
P.D: vea señor, no sé Montevideo, pero Buenos Aires no se me antoja una pesadilla. Recuerdo momentos oníricos, casi todos de madrugada; madrugadas de resaca, madrugadas yendo a trabajar. Siempre horas tempranas. Recuerdo edificios estirados, personas borrosas, voces lentas y pastosas.
P.D2: le diría que se asemeja más a un sueño, ¿vio?
No omitiré que era yo tan pobre entonces, que no tenía más cama que las resmas de papel: un lecho de algodón.
Lucio V. Mansilla.
P.D: y, agrego, soñaba con mujeres de Bes y Os prominentes que me acariciaban a través de sus Aes, susurrándome al oído que yo era el mejor autor que alguna vez las hubiese inventado.
Lucio V. Mansilla.
P.D: y, agrego, soñaba con mujeres de Bes y Os prominentes que me acariciaban a través de sus Aes, susurrándome al oído que yo era el mejor autor que alguna vez las hubiese inventado.
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